Roma - My blog
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Roma

Roma me llevaba llamando desde años atrás. En su momento tenía billetes comprados y de repente, imprevistos de la vida, me quede en tierra. La espinita había que quitársela.

Aproveche el cumple de mi chico para comprar los billetes y reservar hotel, el siempre prometía llevarme, me adelante a la jugada!

Los billetes,Ryanair. Creo que viajamos por 25€ persona/trayecto. El hotel, lo escogí por que me enamoraron las fotos que vi y la ubicación cercana al colisseo, hotel Guest House Urbana. Calle tranquila y el hotel un concepto diferente. Un piso dividido todo en habitaciones como de hotel. Nunca había nadie en recepción, no tuvimos agua caliente, ni nadie a quien poder avisar. Me quedo con el ventanal cuando habrías por la mañana para que entrase la luz y te contagiabas del ruido de la ciudad y los italianos chillandose tal y como los españoles.

Llegamos Jueves noche y volvimos Lunes noche, nos dio para mucho y muy variado.

Día 1. Viernes.

Nos despertamos pronto y el desayuno nos lo tomamos de camino a un día imparable. Encontramos una panadería de camino a Colisseo y todo estaba riquísimo. Esa mañana visitamos Colisseo y los foros romanos cuyas entradas la compramos por internet. Una vez allí vas a taquilla y canjeas sin necesidad de colas gigantes.

Una mañana bastante fria y con lluvia nos hizo verlo ligeros, puede que no llegase a tres horas. A la salida pasamos por delante del monumento a Vittorio Emanuele, que me pareció brutal.

Nos dirigimos a Campo di’Fiori, una plaza característica llena de puestos ambulantes. En una de las esquinas se encuentra la panadería Forno Campo di’Fiori donde se pueden comer unas Focaccias de campeonato.

Somos muy fans de descubrir restaurantes gracias a Tripadvisor así que nos guiamos por la gente que puntuaba y nos dejamos arrastrar a sitios para comer tal como este día (era el segundo local mejor valorado) Pane e Salame, muy pequeño pero el servicio va rápido. Todo riquísimo pero os recomiendo una tabla de embutidos italianos que era para llorar. No sirven postres a sí que nos dirigimos a Two Sizes, un local muy chiquitín donde sirven dos tamaños de tiramisu de multitud de sabores. Espectacular de sabor.

La tarde la dedicamos a ver monumentos del centro, Piazza Navona, el Pantheon, Fontana di Trevi y mil callejuelas preciosas. Al final de la tarde estábamos cansados y optamos por ir al hotel, cambiarnos y secarnos de tanta lluvia. Cenamos por la zona, en concreto en el restaurante Gallo Matto (Via Cavour,107) local peculiar donde los haya. Un hombre tocando el piano amenizaba la cena en la parte de abajo, cosa que me flipló (todo lo que sea música en directo) y otro arriba que no paraba de levantar a la gente para bailar con ella.

Día 2. Sábado.

Este día teníamos reservadas también las entradas al Vaticano. Levantaditos bien pronto, pusimos el motor en marcha hacia allí. Nos costo algo mas de dos horas verlo, dentro hay mucho arte conservado pero había tanta gente que llegó un momento en el que solo buscábamos salir.

Al terminar, salimos y pusimos rumbo a un horno para el que tuvimos que darnos un paseo pero mereció la pena. Pizzarium Bonzi. Un local donde venden pizzas al corte, pero que solo al llegar al mostrador te entran las dudas de la muerte: ¿cual cojo? ¿cuanto de cada?. Espectacular la verdad.

Nos dimos otro señor paseo, bajo la lluvia, recorriendo la preciosa ciudad hasta que se hizo la hora de comer y aparecimos en Campo di’Fiori. Tras esperar un buen rato al fin tuvimos mesa en la Osteria da Fortunata, donde comimos pasta recién hecha, había una mujer que la hacía en el momento. Imaginaros como estaba aquello.

Por la tarde seguimos el tour, habíamos quedado con unos amigos con los que casualmente estaban allí en las mismas fechas. Visitamos la Plaza de España y sus escalinatas, no sin antes haber alucinado con la Via dei Condotti que alberga las tiendas más lujosas de la ciudad y del mundo. Cerca quedaba la Piazza del Popolo que también visitamos y de ahí nuevo paseo hasta el Trastevere. Antes visitamos la Isla Tiberina y llegamos a entrar en la Iglesia que hay.

Elegido el restaurante donde cenar, Cacio e Pepe, nos dispusimos a cenar y a hartarnos de comer. Salimos al borde de un reventón, lo mejor es que los paseos cruzando la ciudad nos hacían rebajar las comidas fácilmente.

Día 3. Domingo.

Al despertar y desayunar nos dirijimos a Sta.Maria Maggiore. Una autentica obra de arte en su conjunto. Me impresionó mucho, preciosa y de ahí fuimos a San Pietro in Vincoli igualmente impresionante.

Quisimos volver al Trastevere para tener la visión diurna y callejeamos mil veces porque es divino el barrio. Único. Está vez comimos en Le mani in Pasta (Via dei Genovesi,37) y pedimos la auténtica pasta Frutti di Mare. Creo que no olvidaré el local por dos motivos, el trato tan bueno y la exquisitez de la comida. Señor que delicia.

La tarde la pasamos intentando rebajar el festín que nos habíamos dado. Nuevamente visitamos la zona de el Pantheon,  Fontana de Trevi…a la hora de la cena ya habíamos hecho hambre y fuimos a un sitio cercano al hotel que se llamaba Trattoria Al Tettarello (Via dei capocci, 4) donde comimos, para mí, la que fué la mejor pizza que habíamos comido hasta el momento.

Día 4. Lunes.

Aitor se despertó primero y al abrir el ventanal, ZAS!Sorpreson mundial, estaba nevando en Roma! Que privilegio, que pasada, que ilusión. Como dos niños pequeños nos bajamos a la calle, tocamos la nieve, escribimos en los coches con la mano y después fuimos en busca de lugar para desayunar y hacer tiempo a ver si la nieve amainaba.

Al poco paró lo que nos hizo querer visitar todo de nuevo para grabar esta ciudad nevada entre nuestros recuerdos. Fue muy especial, no todo el mundo puede contarlo. Visitamos el Colliseo, el monumento Vitorio Emanuelle, Fontana de trevi, el Pantheon, el castel Sant’Angelo y el Vaticano. Estábamos muy divertidos con la estampa tan idílica que conocimos ese día.

Para despedir el viaje quisimos terminar comiendo un risotto y lo hicimos en la Rissotteria Melotti (Via della Vetrina 12) y estaba muy rico, había risotto de mil clases. No nos íbamos a despedir sin comer helado, pero intentamos buscar el típico helado italiano que guardan en recipientes que no ves el contenido pero que cuando sacan tiene esa textura cremosa que los hace auténticos y tras investigar dimos con la heladeria Don Nino, justo al lado de Pantheon.

Aquí terminó nuestra aventura, volvimos al hotel a recoger nuestras maletas y rumbo al aeropuerto donde el avión sufrió retraso debido al tiempo pero que finalmente nos devolvió esa misma noche a casa sanos y salvos.

Solo me queda decir: Roma, volveré! Y a los que no la han visitado, tenéis que ir.

1Comment
  • Robert Nordstrom
    Posted at 13:17h, 06 mayo Responder

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