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Detalles que marcan la diferencia

Firme y fiel seguidora de esta frase a la que me agarro siempre. No vengo a contar que mi boda estuvo de detalles a diferencia de otras porque hoy día en casi todas ves detalles y esmero. Pero si me apetece contaros cuales fueron esos detalles en concreto de la nuestra. La mayoría tienen que ver con las manitas de Aitor y mías y algunos amigos y familiares que nos ayudaron, y ese gesto pienso que ya los hace especiales.

En primer detalle fueron las invitaciones que previo al verano comenzamos a idear y probar. El mejor artista para ello lo teníamos cerca, Carlos (un amigo de siempre). Solo unas pruebas de impresión para saber en que papel es lo único que hizo falta porque de diseño, poco necesitamos. El es un carck y el la primera acertó. Compramos tela de saco, rematado con la maquina de coser por la tía de Aitor hicimos una especie de “sobre” envuelto en varias vueltas de cuerda de pita, ramita de olivo y targetita donde íbamos indicando el nombre de los invitados. Un trabajo laborioso pero disfruté mucho de él. Al final quedaron tal y como queríamos.

Otro detalle que aperarecio por sorpresa fue este. Noelia, una amiga de ambos nos hizo llegar este regalazo que nos emocionó un montón. A la vista está que es una auténtica obra de arte. Los colores, las flores..todo cosido y montado por ella que es una artista. Como persona, es de las que te quieres llevar para siempre desde el minuto dos, y con arte en todo lo que se pone.

La entrada de la Masía ya tenía los dos bucaros grandes. La idea era hacer una entrada bonita, llamativa pero elegante. Hice el cartel de la entrada, basándome en las letras que  Carlos había usado en las invitaciones. Conseguimos maderas de origenes varios y los meses previos yo iba haciendo pruebas sobre ellas hasta dar con la pintura y letras que el día necesitaba. Se nos ocurrió poner carteles direccionales con los destinos desde donde acudían los invitados, como veis muy variopintos.

Usamos elementos que rescatamos del pueblo, como la medida del grano o el bucaro mediano, alfombras de esparto… la intención era seguir la línea de la Masía evocando a aquellas cosas que a los invitados, en su mayor medida manchegos, sintieran los orígenes.

Otro punto deco lo situamos junto donde saldríamos de la ceremonia civil. Allí situamos una cesta con conos de arroz (comprados por Amazon) y dispuestos a fin de que la gente se hartara de tirarnos. Una vez más pusimos carteles direcionales pero esta vez usados para frases o indicaciones más canallas. También pusimos un cartel para agradecer a los invitados que estuvieran allí con nosotros.

Nuestra florista nos aconsejo usar decoración más otoñal, en este caso utilizó hojas más oscuras que evocaban el tono anaranjado que baña el otoño y fue acierto total. También pedimos usar musgo pues la fecha ya daba el permiso a que apareciera en la decoración.

Entre estas fotos podéis ver una escalera rosa que en su origen ya estaba marchita por los años y desgaste que llevaba. Actualmente hace la función de mesita en la casa del pueblo, es un bonito recuerdo.

Por último quería hablaros del cartel que cuelga sobre un pomo de la mesa donde se lee: “Que el mundo se vuelva loco, pero loco de amor” y esta frase que la escuchaba mientras un día volvía a casa de trabajar, me hizo reflexionar sobre la locura de mundo en el que vivimos y era tan cierta que me impulsó a que estuviera con nosotros ese día. Ahora, este cuadro ocupa un lugar en el recibidor de nuestra casa.

La mesa de chuches quedó preciosa. Las artistas fueron la hermana, madre y tía de Aitor que se dieron una paliza monumental, pero el resultado era chulísimo.  A última hora creo que no quedaban ni los cuencos… Me gustó mucho el detalle de usar tela de saco para decorar que respetaba un poco la línea de todo, y la variedad de chuches también era de agradecer.

Nos quedamos gratamente sorprendidos cuando al llegar nos encontramos con este rincón tan lindo de la islita querida. Fotos de nosotros, paisajes de la isla, incluso piedrecitas traídas de allí y un par de libros para que los invitados nos firmasen. Ahora ese libro es inevitable ponertelo a leer y no emocionarse.

Irina, la hermana de Aitor estaba otra vez detrás de todo esto pero contando también con la ayuda de su mami y tía. Millones de gracias chicas!

La influencia manchega de la que antes hablaba también queríamos que llegara al paladar.

El pueblo de la madre de Aitor es Santa María del Campo Rus, allí se vende uno de los mejores quesos manchegos que tenemos y nosotros necesitábamos contar con su presencia. Blas y Quino tíos de Aitor y dueños de la Tienda de Sancho, trajeron queso y jamón e ibéricos pero para hartar a un regimiento. Eso sí, todo estaba para llorar.

Otro de los giños que pusimos en boca de todos fue el plato más fuerte: paletilla de cordero al horno con migas de pastor (dios, estoy salivando) Hubo quien pese que ya no podía más hizo lo posible por llegar a probarlo, estaba brutal!

Con el tema de los photomatones (que están tan de moda) dimos un par de vueltas al asunto. Pero no terminó de acoplarnos ninguno.

Un día de los que ya había que decidir, hicimos brainstorming buscando algo diferente, intentando tener algo chulo durante la fiesta pero que tampoco centrara toda la atención. Así que entre las ideas rebotaba mucho la idea de hacer algo de Cuenca, el salón de una casa, un molino…y finalmente en una de tantas excursiones a Leroy, se nos encendió la bombilla una fachada de casa manchega.

Entre los dos lo apañamos rápidamente y en un par de días ya teníamos el photocall finiquitado. Intentando no peder esencia pusimos las típicas sillas que en los pueblos se sacan a la calle buscando la fresca, el botijo del agua, y como no, la silueta de Quijote y Sancho.

Sobre la historia de las iniciales podré decir que me hacia mucha ilusión que en mi boda hubiera unas, pero claro, como siempre, quería que fuesen diferentes. Aitor que no le asusta nada se puso pico y pala hasta conseguir las que veis. Que vale, puede ser que ya están hechas por fulanito…pero estas ya cobraron un sentido maravilloso. Hay un curro inmenso detrás de ellas desde el diseño hasta la ejecución, pero vamos, se hizo con tanto gusto que no nos pesaba nada.Decidme que no son maravillosas??

Y para cerrar, el detalle de los detalles! Los regalos para los invitados. Para ellos, el padrino, mi padre, quiso regalar una crema de orujo que estaba muy rica…alguna botella no llego a superar la hora. Para las mujeres la madrina, la madre de Aitor, regalo miel de su pueblo de cultivos ecológicos.

La tia de Aitor se encargó de hacer detalles para los más peques entre los que habían chupeteros, bolsitas personalizadas para la guarde, tren en raya y bolsas para los zapatos (para las niñas que están próximas a ser adulta)también personalizadas.

Como habéis podido ver, todo lo que se refiere a detalles, necesita su tiempo, así que si estáis en pleno proceso de preparación, no dejéis todo para última hora! Os lo digo como apunte que a nosotros no nos pasó (guiño-guiño, patada, codazo..)

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